Volver al curso: Leer la Biblia MARZO 3
Lectura del día:1
- Levítico 27:14 – 34 — Números 1:1 – 54
- Marcos 11:1-25
- Salmo 46:1-11
- Proverbios 10:23
Levítico 27:14 – 34
14 »Si alguien dedica una casa al Señor, el sacerdote irá para valorarla. El cálculo del sacerdote será definitivo, ya sea alto o bajo. 15 Si la persona que dedicó la casa quiere volver a comprarla, tendrá que pagar el valor fijado por el sacerdote, más un veinte por ciento. Entonces la casa volverá a ser suya.
16 »Si alguno le dedica al Señor una porción de su propiedad familiar, el valor será determinado de acuerdo con la cantidad de semilla que se necesita para sembrarla: cincuenta siclos de plata para un campo sembrado con cinco canastas de semilla de cebada.[a] 17 Si se dedica el campo al Señor en el año de jubileo, entonces será aplicable la valoración total. 18 Pero si dedican el campo después del año de jubileo, el sacerdote hará el cálculo del valor del terreno en proporción con el número de años que falte para el siguiente año de jubileo. Su valor calculado se reduce cada año. 19 Si la persona que dedicó el campo desea volver a comprarlo, tendrá que pagar el valor fijado por el sacerdote, más un veinte por ciento. Entonces el campo volverá a ser suyo legalmente. 20 Pero si no desea volver a comprarlo, y el campo se vende a otro, ya no se podrá recuperar. 21 Cuando el campo quede libre en el año de jubileo, este será santo, un campo especialmente apartado[b] para el Señor y llegará a ser propiedad de los sacerdotes.
22 »Si alguien le dedica al Señor algún campo que haya comprado, pero que no es parte de su propiedad familiar, 23 el sacerdote establecerá su valor basado en el número de años que falten hasta el siguiente año de jubileo. Ese mismo día, tendrá que dar el valor del campo como un donativo sagrado al Señor. 24 En el año de jubileo el campo tendrá que ser devuelto al que lo vendió, la persona que lo heredó como una propiedad familiar. 25 (Todos los pagos se harán calculados según el peso del siclo del santuario,[c] que equivale a veinte geras).
26 »No se te permite dedicarle al Señor el primogénito de los animales, porque la primera cría del ganado, de las ovejas y de las cabras ya le pertenece al Señor. 27 Sin embargo, podrás volver a comprar el primogénito de un animal ceremonialmente impuro al pagar el valor establecido por el sacerdote, más un veinte por ciento. Si no lo vuelves a comprar, el sacerdote lo venderá por el precio establecido.
28 »No obstante, todo lo que se haya apartado especialmente para el Señor—ya sea una persona, un animal o una propiedad familiar—nunca deberá ser vendido ni rescatado. Todo lo que se consagre de esta manera ha sido apartado como santo y le pertenece al Señor. 29 Ninguna persona apartada especialmente para destrucción podrá ser rescatada. Esa persona será ejecutada.
30 »La décima parte de los productos de la tierra, ya sea grano de los campos o fruto de los árboles, le pertenece al Señor y debe ser apartada, es santa para el Señor. 31 Si deseas volver a comprar esa décima parte del grano o de la fruta que pertenece al Señor, tendrás que pagar su valor, más un veinte por ciento. 32 Cuenta uno de cada diez animales de tus manadas y rebaños, sepáralo, es santo para el Señor. 33 No podrás ser exigente entre animales buenos y malos, y no podrás sustituir uno por otro. Pero si intercambias un animal por otro, tanto el primer animal como el sustituto serán considerados santos y no podrás comprarlos de nuevo».
34 Estos son los mandatos que el Señor dio por medio de Moisés a los israelitas en el monte Sinaí.

El título en español se basa en las listas de números en el Libro y es el nombre dado por sus traductores griegos en el siglo II a.C. El título en hebreo es más acertado, Bemidbar, «en el desierto», una palabra tomada del versículo inicial.
TEXTO CLAVE: 9:17 Cada vez que la nube se elevaba de la carpa sagrada, el pueblo de Israel levantaba el campamento y la seguía; donde la nube se detenía, el pueblo de Israel armaba el campamento.
TÉRMINO CLAVE: «DESIERTO» Este Libro explica lo que les sucedió a los israelitas durante los 38 años que viajaron a través del desierto, desde el Monte Sinaí hasta la frontera de Canaán. El término «desierto» aparece más de 40 veces.
RESUMEN DE UNA SOLA FRASE: Dios usó a Moisés para guiar a Israel desde el Sinaí a Cades, pero incluso después de haber rechazado al Señor en ese lugar (lo cual trajo consigo los años en el desierto) Dios se mantuvo fiel a ellos y guio a una nueva generación hasta las afueras de la tierra prometida.
AUTOR Y FECHA DE ESCRITURA Moisés, hacia el 1407 a.C. El Libro es anónimo, pero como en Éxodo y Levítico, Moisés es el personaje humano principal. Además, en Números 33:2 se afirma que Moisés llevó un diario de los viajes de Israel. Las palabras exactas, «Jehová habló a Moisés», aparecen 51 veces. Hay muy buenas razones para afirmar que Moisés escribió Números.

(B&H Español Editorial Staff. Guía esencial de la Biblia: Caminando a través de los 66 libros de la biblia (p. 97). B&H Publishing Group. Edición de Kindle.)
Números 1:1 – 54
Registro de las tropas de Israel
1 Un año después de la salida de Israel de Egipto, el Señor le habló a Moisés en el tabernáculo[d] en el desierto de Sinaí. El primer día del segundo mes[e] de ese año le dijo: 2 «Registren los nombres de todos los guerreros de toda la comunidad de Israel, por sus clanes y sus familias. Anoten en la lista a todos los hombres 3 que tengan veinte años o más y que sean aptos para la guerra. Tú y Aarón anoten a las tropas 4 con la ayuda de un jefe de familia por cada tribu.
5 »Estas son las tribus y los nombres de los jefes que te ayudarán:
| Tribu | Jefe |
| Rubén | Elisur, hijo de Sedeur |
| 6 Simeón | Selumiel, hijo de Zurisadai |
| 7 Judá | Naasón, hijo de Aminadab |
| 8 Isacar | Natanael, hijo de Zuar |
| 9 Zabulón | Eliab, hijo de Helón |
| 10 Efraín, hijo de José | Elisama, hijo de Amiud |
| Manasés, hijo de José | Gamaliel, hijo de Pedasur |
| 11 Benjamín | Abidán, hijo de Gedeoni |
| 12 Dan | Ahiezer, hijo de Amisadai |
| 13 Aser | Pagiel, hijo de Ocrán |
| 14 Gad | Eliasaf, hijo de Deuel |
| 15 Neftalí | Ahira, hijo de Enán |
16 Estos son los jefes escogidos de la comunidad, jefes de sus tribus patriarcales, cabezas de los clanes de Israel».
17 Entonces Moisés y Aarón convocaron a los jefes elegidos 18 y reunieron a toda la comunidad de Israel ese mismo día.[f] Se anotó a toda la gente según su descendencia por sus clanes y sus familias. Los varones de Israel de veinte años o más fueron anotados uno por uno, 19 tal como el Señor le había ordenado a Moisés. Así que Moisés registró sus nombres mientras estaban en el desierto de Sinaí.
20-21 Este es el número de los hombres de veinte años o más que eran aptos para la guerra, como quedaron escritos en el registro según su propio clan y su familia:[g]
| Tribu | Número |
| Rubén (el hijo mayor de Jacob)[h] | 46.500 |
| 22-23 Simeón | 59.300 |
| 24-25 Gad | 45.650 |
| 26-27 Judá | 74.600 |
| 28-29 Isacar | 54.400 |
| 30-31 Zabulón | 57.400 |
| 32-33 Efraín, hijo de José | 40.500 |
| 34-35 Manasés, hijo de José | 32.200 |
| 36-37 Benjamín | 35.400 |
| 38-39 Dan | 62.700 |
| 40-41 Aser | 41.500 |
| 42-43 Neftalí | 53.400 |
44 Moisés, Aarón y los doce jefes de Israel anotaron a estos hombres, agrupados de acuerdo a su familia patriarcal. 45 Todos los hombres de Israel que tenían veinte años o más y que eran aptos para la guerra fueron registrados por familias. 46 En total sumaban 603.550.
47 Pero este total no incluía a los levitas, 48 porque el Señor le había dicho a Moisés: 49 «No incluyas a la tribu de Leví en la lista. No los cuentes con el resto de los israelitas. 50 Pon a los levitas a cargo del tabernáculo del pacto,[i] así como del mobiliario y sus accesorios. Cuando ustedes viajen, los levitas transportarán el tabernáculo junto con todo su mobiliario, lo cuidarán y acamparán a su alrededor. 51 Cuando sea tiempo de trasladar el tabernáculo, los levitas lo desarmarán, y cuando sea tiempo de detenerse, ellos lo armarán nuevamente. Sin embargo, cualquier persona no autorizada que se acerque al tabernáculo será ejecutada. 52 Cada tribu de Israel acampará en un área designada y bajo su propio estandarte; 53 pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del pacto para proteger a la comunidad de Israel del enojo del Señor. Los levitas son responsables de permanecer en guardia alrededor del tabernáculo».
54 Así que los israelitas hicieron todo tal como el Señor le había ordenado a Moisés.
Marcos 11:1-25
Entrada triunfal de Jesús
11 Mientras Jesús y los discípulos se acercaban a Jerusalén, llegaron a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos. Jesús mandó a dos de ellos que se adelantaran. 2 «Vayan a la aldea que está allí—les dijo—. En cuanto entren, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. 3 Si alguien les pregunta: “¿Qué están haciendo?” simplemente digan: “El Señor lo necesita y él lo devolverá pronto”».
4 Los dos discípulos salieron y encontraron el burrito en la calle, atado frente a la puerta principal. 5 Mientras lo desataban, algunos que estaban allí les preguntaron: «¿Qué están haciendo, por qué desatan ese burrito?». 6 Ellos contestaron lo que Jesús había dicho y se les dio permiso para llevarlo. 7 Así que llevaron el burrito a Jesús y pusieron sus prendas encima y él se sentó allí.
8 Muchos de la multitud tendían sus prendas sobre el camino delante de él y otros extendían ramas frondosas que habían cortado en los campos. 9 Jesús estaba en el centro de la procesión, y la gente que lo rodeaba gritaba:
«¡Alaben a Dios![a]
¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor!
10 ¡Bendiciones al reino que viene, el reino de nuestro antepasado David!
¡Alaben a Dios en el cielo más alto!»[b].
11 Así Jesús llegó a Jerusalén y entró en el templo. Después de mirar todo detenidamente a su alrededor, salió porque ya era tarde. Después regresó a Betania con los doce discípulos.
Jesús maldice la higuera
12 A la mañana siguiente, cuando salían de Betania, Jesús tuvo hambre. 13 Vio que a cierta distancia había una higuera frondosa, así que se acercó para ver si encontraba higos; pero solo tenía hojas porque aún no había comenzado la temporada de los higos. 14 Entonces Jesús dijo al árbol: «¡Que nadie jamás vuelva a comer tu fruto!». Y los discípulos lo oyeron.
Jesús despeja el templo
15 Cuando llegaron de nuevo a Jerusalén, Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que compraban y vendían animales para los sacrificios. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, 16 y les prohibió a todos que usaran el templo como un mercado.[c] 17 Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones»[d].
18 Cuando los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa oyeron lo que Jesús había hecho, comenzaron a planificar cómo matarlo; pero tenían miedo de Jesús, porque la gente estaba asombrada de su enseñanza.
19 Esa tarde Jesús y los discípulos salieron[e] de la ciudad.
20 A la mañana siguiente, al pasar junto a la higuera que él había maldecido, los discípulos notaron que se había marchitado desde la raíz. 21 Pedro recordó lo que Jesús había dicho al árbol el día anterior y exclamó:
—¡Mira, Rabí[f]! ¡La higuera que maldijiste se marchitó y murió!
22 Entonces Jesús dijo a los discípulos:
—Tengan fe en Dios. 23 Les digo la verdad, ustedes pueden decir a esta montaña: “Levántate y échate al mar”, y sucederá; pero deben creer de verdad que ocurrirá y no tener ninguna duda en el corazón. 24 Les digo, ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que la han recibido, será suya. 25 Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus
Salmo 46:1-11
Para el director del coro: cántico de los descendientes de Coré; entónese con voces de soprano.[a]
46 Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza;
siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad.
2 Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos
y las montañas se derrumben en el mar.
3 ¡Que rujan los océanos y hagan espuma!
¡Que tiemblen las montañas mientras suben las aguas! Interludio
4 Un río trae gozo a la ciudad de nuestro Dios,
el hogar sagrado del Altísimo.
5 Dios habita en esa ciudad; no puede ser destruida.
En cuanto despunte el día, Dios la protegerá.
6 ¡Las naciones se encuentran en un caos,
y sus reinos se desmoronan!
¡La voz de Dios truena,
y la tierra se derrite!
7 El Señor de los Ejércitos Celestiales está entre nosotros;
el Dios de Israel[b] es nuestra fortaleza. Interludio
8 Vengan, vean las obras gloriosas del Señor:
miren cómo trae destrucción sobre el mundo.
9 Él hace cesar las guerras en toda la tierra;
quiebra el arco y rompe la lanza
y quema con fuego los escudos.
10 «¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios!
Toda nación me honrará.
Seré honrado en el mundo entero».
11 El Señor de los Ejércitos Celestiales está entre nosotros;
el Dios de Israel es nuestra fortaleza. Interludio
Proverbios 10:23
23 Al necio le divierte hacer el mal,
pero al sensato le da placer vivir sabiamente.
- Todo el texto bíblico ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © 2010 Tyndale House Foundation. Edición de Kindle. ↩︎
