Mi biblia

Dios la espiró, los hombres la escribieron; nosotros la poseemos. — C.C. Ryrie [1]

La Inspiración de la Biblia

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3.16–17) 

La mayoría de los estudiosos concuerdan en que la Biblia es inspirada por Dios, eso no hay ni duda. El problema surge a la hora de definir el significado de inspiración. Algunos la aplican a los escritores; otros a los escritos; aun otros, a los lectores. Antes sólo era necesario decir “yo creo en la inspiración de la Biblia”. Pero han surgido enseñanzas erróneas que ha sido necesario agregar más a esa declaración; al final de varias añadiduras queda: “Yo creo en la inspiración verbal, plenaria, infalible e inerrante de la Biblia”

Es importante entender que Dios tenía que revelarse en un lenguaje humano, para que nosotros podamos entender con claridad sus Planes eternos. Necesitamos esa revelación especial —Las Escrituras— para relacionarnos con Dios adecuadamente. Si Dios no hubiera revelado en las Escrituras sus Planes, nosotros no entenderíamos su mensaje, cada uno haría como bien le pareciera para llegar a Dios. Fue necesario esa revelación por medio de más de 40 personas que participaron en esa revelación.

Por eso decimos: Toda la Escrituras es inspirada por Dios. Si no fuera así, sí sólo fueran escritos de hombres, no tendríamos la certeza que esas palabras servirán para nosotros hoy. Sin embargo, nosotros creemos que la Palabra de Dios es viva y eficaz; sigue actuando, porque no fue sólo escrita por hombres buenos o santos, sino que fue espirada —soplada— por Dios.

Esa forma en que Dios decidió revelarse fue muy eficiente. ¿Qué hubiera pasado sí Moisés no hubiera escrito las indicaciones de Dios para la Ley? ¿O si no hubieran registrado las historias de Abraham, Job, Noé? ¿O si Pablo no hubiera redactado esas cartas? Dios ha sido sabio en preservar su voluntad de esa manera. Inspirando a esos hombres, llenándolos de su Espíritu, para que sin error comunicarán el designio del Altísimo. 

Millard Erikcson dice (Teología sistemática) [2]: “Como Dios no repite su revelación a cada persona, tiene que haber alguna manera de conservarla”.  Y fue mediante la recopilación de distintos modos, que hoy se conserva sin error la Palabra de Dios para ellos, convirtiéndose la Palabra de Dios para nosotros, después de un proceso hermenéutico.

Al principio, la forma en que conservaban las enseñanzas era por tradición oral, es decir, por la memorización de una generación a otra. Pero este método no corría el mismo éxito que el escrito; pues después de muchas generaciones, la enseñanza iba desviándose y desvirtuándose, aunque no fuera la intensión. Por tanto Dios ha escogido el mejor método para conservar sus planes para siempre.

Aunque destruyeren cada Biblia en el mundo, su Palabra seguiría viva en los corazones de los redimidos. Dios ha escrito no sólo en las tablas de la Ley, su Palabra, también en nuestros corazones, para que el Nuevo Pacto nunca sea quebrantado.

Mateo 24. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

La revelación es la comunicación de la verdad de Dios a los humanos, la inspiración se relaciona más con la transmisión de esa verdad.

Nosotros debemos ir a la Biblia para ver que dice de sí misma. Aunque esto para los ateos es un argumento circular, para nosotros no lo es. Se concede que el autotestimonio puede que sea o no verdad, pero es necesario oírlo. [1] . A cualquier acusado le es permitido declarar a su favor, es un testimonio importante que debe tomarse en cuenta —el involucrado principal—, se debe probar o desaprobar tal palabra con otros testimonios.

Así sucede con la Biblia, la Biblia declara y para nosotros no es necesario ir a otros testimonios —históricos, arqueológicos, etc—, aunque los hay, es lo que estamos estudiando. Es permisible utilizar la Biblia como documento histórico y permitir que alegue su propio caso.

Sin embargo, aunque desconociéramos esas evidencias, nosotros seguiríamos pensando que la Biblia es inspirada por Dios; pero siempre es mejor conocer estas cosas, para defender ante los que requieran respuestas.

Vamos a escuchar al testigo principal que dice acerca de la Inspiración. Dejemos que la Biblia atestigüe si es o no de origen divino. De ese testimonio debemos derivar nuestras conclusiones y enseñanzas acerca de la Inspiración de la Biblia.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. 2 Timote 3.16

El Nuevo Testamento usa la palabra Escritura cincuenta y una veces y siempre con referencia a alguna parte de la Biblia. Puede tratarse de todo el Antiguo Testamento(Lucas 24:45; Juan 10:35); de un pasaje particular del Antiguo Testamento (Lucas 4:21); de un pasaje determinado del Nuevo Testamento (1 Timoteo 5:18); o de una porción más amplia del Nuevo Testamento (2 Pedro 3:16, que se refiere a los escritos de Pablo).

Estas dos últimas referencias, 1 Timoteo 5:18 y 2 Pedro 3:16, tienen mucha importancia. En 1 Timoteo 5:18 Pablo combina una referencia del Antiguo Testamento y una del Nuevo y designa a ambas como Escrituras. La cita del Antiguo Testamento viene de Deuteronomio 25:4, y la del Nuevo de Lucas 10:7. El hecho de unir una cita de Lucas a una del Antiguo Testamento canónico es muy significativo. Recuerde también que es probable que sólo cinco o seis años hubieran transcurrido del tiempo en que se escribió Lucas a cuando se escribió 1 Timoteo.

Jesús a cada momento citaba las Escrituras, diciendo que era Palabra de Dios. “La Escritura no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35); “Porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mt. 5:18). Podemos concluir de lo anterior, que el testimonio uniforme de los autores de las Escrituras es que la Biblia tiene su origen en Dios y es su mensaje a la raza humana.

LEE la Biblia para SABIDURÍA

CREE La Biblia para SALVACIÓN

PRACTICA La Biblia para SANTIDAD

NOTAS Y CREDITOS

[1] Ryrie, C. C. (2003). Teologı́a básica (p. 81). Miami: Editorial Unilit.

[2] Erickson, M. J. (2008). Teología sistemática. (B. Fernández, Trad., J. Haley, Ed.) (Segunda Edición., p. 225). Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie.